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Los procuradores y las nuevas tecnologías

Es evidente que las nuevas tecnologías están cambiando el modo en que se desenvuelven muchos profesionales. En este artículo analizaremos cómo está siendo este cambio para las profesiones de Abogado y Procurador de los Tribunales.

Con la creación de la plataforma virtual Lexnet, se abrió una nueva forma de relacionarse para los profesionales del Derecho, como Abogados y Procuradores. Esta plataforma permitía el intercambio de información entre órganos judiciales. Se pretendía por tanto modernizar la Administración de Justicia y la forma en que se venían realizando algunas gestiones. Gracias a Lexnet podían enviarse todo tipo de documentos (tales como demandas, escritos, etc.) directamente desde un dispositivo con acceso a internet. Ello suponía un ahorro de tiempo y una simplificación de trámites.
Algunas de las utilidades concretas que permitía a los Procuradores consistían en presentar escritos para iniciar un asunto; presentar escritos de trámite; aceptar notificaciones electrónicas: y realizar sustituciones, entre otras opciones. En principio, por tanto, parecía evidente que el uso de las nuevas tecnologías iba a mejorar el día a día en el mundo jurídico.

Sin embargo, no todo han sido ventajas. Desde su inicio, esta plataforma supuso numerosos quebraderos de cabeza: problemas de compatibilidad entre sistemas operativos, documentos que no se enviaban, son ejemplos de algunas situaciones que entorpecieron un uso eficiente de esta plataforma y, lo que es peor, bloquearon los Juzgados, con el gravísimo problema que esto creaba para los ciudadanos. Las quejas fueron tan numerosas que fue necesario replantear la situación. El 31 de marzo de 2017, este sistema dejó de existir de forma, sustituyéndose su uso por el de su plataforma homóloga Lexnet Justicia, dependiente directamente del Ministerio de Justicia.

Tradicionalmente, la profesión de Procurador ha estado ligada al intercambio de documentación física. Recordemos que estos profesionales realizan funciones como la redacción de demandas, entrega de documentos a los Tribunales, pago de depósitos judiciales, etc. En otras palabras, asumen la representación de las partes en un juicio, frente a la labor técnica que lleva a cabo el Abogado. Durante mucho tiempo, el dúo Abogado-Procurador ha dado buenos resultados, configurándose como imprescindible para proporcionar un proceso ágil y que aporte todas las garantías al ciudadano.

Sin embargo, es cierto que la entrada de las nuevas tecnologías ha irrumpido de lleno en el día a día de estos profesionales, planteando algunos interrogantes. Hoy en día es posible realizar muchos trámites de manera telemática. Incluso el pago de cantidades puede hacerse directamente desde internet. En particular, tras la creación de la plataforma Lexnet Abogacía, se ha visto dificultada la labor de los Procuradores, pues los Abogados a los que servían ya podían realizar muchos trámites mediante internet. Por ellos muchos juristas han meditado la posibilidad de que esta profesión pierda su utilidad inicial, llegando incluso a desaparecer en un futuro.

En nuestra opción, si bien es cierto que el avance tecnológico va a suponer una adaptación y un reto en esta materia, tampoco puede llegar a sustituirla por completo. Determinadas características personales no se encuentran en las nuevas tecnologías. La expresión, la facilidad de palabra o la motivación de cada individuo no pueden sustituirse siempre por el uso de internet. Por lo tanto, a nuestro juicio es evidente que puede plantearse una adaptación de esta profesión a los nuevos tiempos, pero no desaparición absoluta.

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